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jueves, 10 de diciembre de 2015

La moda de la "otra cultura"

Pensando sobre el consumo de indumentaria y accesorios, me llamó la atención una tendencia, que si bien está desde hace rato ahora parece acentuarse más: “el gusto por la otra cultura”, consumir lo “otro” para tener algo “único”, como si la innovación sería simplemente buscar lo diferente y en ello caer en lo ajeno.


Hace un tiempo trascendió por varios medios y sobre todo por Facebook la noticia de que una diseñadora francesa había plagiado y patentado como propios, los diseños textiles de una comunidad aborigen.
Hoy investigué un poco del caso.

Resulta que Isabel Marant se vió tan atraída por el diseño de una comunidad mexicana que lo imitó en su totalidad en su colección de primavera-verano Étoile (“estrella”).
El plagio fue del bordado particular que tienen las blusas de las mujeres de la comunidad Mixe de Santa María Tlahuitoltepec. Y fueron integrantes de la misma quienes realizaron la denuncia, lo que causó que claramente se saque de la venta el producto hasta resolver el caso.
Como detalle: la francesa las vendía mucho más caro que lo que costaban las originales. La gente la pagaba igual, quizá por desconocimiento o quizá por el valor agregado de la vidriera, la etiqueta, y la connotación de la moda en opuesto al valor simbólico, identitario y cultural propio del origen de la prenda.





El actual presidente de Tlahuitoltepec, Erasmo Hernández González, explicó tras la denuncia realizada que la comunidad tiene su propio tiempo y espacio, las figuras apropiadas por la diseñadora – en un acto de apropiación del patrimonio cultural ajeno- son un forma particular que tienen ellos de comunicarse con el mundo, desde lo más profundo de sus creencias y su identidad colectiva.
Lo más irónico es que la comunidad, supuestamente, se enteró del plagio por una carta documento que les llegó exigiendo regalías por usar sus propias prendas patentadas por una extraña, y lo insólito es que esta diseñadora no es la primera vez que tiene problemas de este tipo. Tampoco es la primera vez que un diseñador de moda se apropia de la simbología, estética o diseño de una comunidad aborigen.
Y aunque pueda llegar a empezar un debate es muy clara la diferencia entre inspirarse y plagiar, sobre todo si se habla de respeto.
Pero en la vida consumista de los diseñadores de moda, aparentemente (valga la redundancia) todo vale para vender.

Hay un concepto de moda “hippie chic” que, sobre todo en la época primavera-verano se hace presente en las pasarelas, en los looks de las celebridades y llega a los locales de ropa de las grandes ciudades. Este estilo busca asemejarse a la onda de los años 60 y principios de los 70,  intentando representar un look bohemio y femenino. Flecos, bordados, túnicas, accesorios con flores, el pelo largo, las trenzas, pantalones Oxford, vestidos y faldas largas, carteras de cuero, mochilas con telas de aguayo, son algunas de las prendas que recupera esta tendencia, que lejos está del “amor y paz” que enarbolaba esa época y se guía solo por las modas del consumismo. Y este estilo ahora se inclina más por las piezas artesanales de origen aborigen, la estética nativa atrae, y los bordados, los tejidos y las telas típicas de las pequeñas y olvidadas comunidades cobran un valor más allá de lo simbólico. Lo que socialmente quedaba marginado se integra en una ola de consumo que marca tendencia.

estilo HippieChic





Por Instagram llegué a conocer lo que primero pensé que era una marca y resultó ser una empresa. Hiptípico, es un emprendimiento de un grupo de mujeres europeas, encabezado por Alyssa McGarry, quien estudió Desarrollo Económico y tras haber recorrido varios países, eligió Guatemala para desarrollar su proyecto.

La idea de Hiptipico es introducir los productos de los artesanos locales al mercado global, de manera de poder ampliar sus ingresos y formar cooperativas de empleo permanente.
Desde su página web explican “Hiptipico se esfuerza por encontrar los artículos más de alta calidad y ofrecer a un precio razonable para el consumidor al tiempo que proporciona un ingreso estable para las empresas locales y sus familias. Trabajando directamente con múltiples proveedores, cooperativas, y las familias en Guatemala, cultivando relaciones y proporcionando ingresos adicionales a la economía local. La marca fomenta un ambiente para los consumidores socialmente responsables que buscan una alternativa a los diseños producidos en masa y copiados. Cada elemento Hiptipico es 100 % auténtico y es producido éticamente”.
También aclaran como se realiza la compra del producto y sus respectivas ganancias. “Hiptipico trabaja con ciertos artesanos de alta necesidad que reciben el 100% de las ganancias de sus artículos hechos a mano”, y garantizan puestos de trabajo al contratar empleados mayas locales para ayudar con las operaciones diarias y contrata modelos mayas locales para campañas de marketing.


algunos productos que comercializa Hiptipico


Los artesanos de los pueblos nativos mantienen sus creencias, su cultura y su cosmovisión, cada labor es una herencia, en cada artesanía, en cada obra de arte y en cada manifestación cultural se expresa su patrimonio y su identidad. A la vez que las artesanías son una fuente de ingreso económico, sobre todo para cuando son visitados por turistas.
La oportunidad de un futuro próspero con ganancias incrementadas ampliamente es tentadora, pero en cierto punto dejan de ser artesanos nativos para ser costureros en serie, para caer en la lógica de producir lo que se vende, al ritmo que exige el consumo. El consumo de estas piezas esta guiado por una página de internet que maneja una europea y hace llegar el bien cultural – convertido en mero objeto de consumo- a cualquier persona que lo haya comprado online.

Me pregunto, si más allá de la moda que da lugar a esta estética tan particular, los compradores se enterarán qué significado tiene esa guarda, ese bordado, esos colores. En la página te cuentan brevemente a que se dedica cada artesana o familia que contribuye al negocio, aunque no se muestra la mejora en las mismas por participar del proyecto.
Lo bueno de Hiptípico es que reconoce el trabajo artesanal y que genera ingresos para los trabajadores, pero ¿no se corrompe la cultura artesanal exponiéndola a las reglas del mercado global? Lo esencial de un producto cultural –comprado directamente y en el lugar del artesano- es el valor agregado que se adjudica por su particularidad, simbología, confección y autenticidad, y esto mismo ¿no se pierde en cuanto es parte de un consumo tendencial? No es válido que lo comercialice alguien ajeno a la cultura, pero ¿es aceptado cuando los artesanos están de acuerdo en su comercialización masiva? ¿Es una cuestión de quién se queda con las ganancias nada más?

Todo merece una profunda reflexión, en la que caben las subjetividades y el análisis particular de cada caso, hasta en lo que parece más superficial como la moda, y al fin de cuentas ¿Cuánto sabemos realmente del origen y sentido de los productos que consumimos?



lunes, 12 de octubre de 2015

BIOCULTURA agro migraciones

Facebook paso de ser una red para encontrar gente a un espacio en el que “vale todo”, sobre todo la publicidad. Paso a ser todo lo que buscas en una web, comprar, vender, noticias, chusmerios de los famosos y de gente de tu entorno, agenda cultural y el mejor organizador de tu agenda.
Entre ese bombardeo de información hay artículos interesantes, que si no fuera porque alguien copado lo compartio quizá nunca lo hubiera leído.

http://agriculturers.com/miles-de-jovenes-latinoamericanos-dejan-la-oficina-por-el-campo/

Cada vez son mas los “jóvenes que dejan la oficina por el campo”, ¿por qué será?
A caso los marxistas cantaran victoria cuando empiece a desarmarse el capitalismo? O estamos frente a otro tipo de “moda de consumo”?
Me inclino a pensar que se trata de una generación con conciencia natural, inteligencia emocional y pocas pulgas para cumplir horarios de corrido en trabajos de encierro por dinero que cada vez vale menos. Será también que nuestro sentido común está cambiando?
Lo increíble es que el margen de edad promedio de esta “nueva oleada hippie”, es aquella que tuvo infancia y pre-adolescencia en los años ´90, muuuuuucho consumismo, muuucha industria extranjera en el país, y después… hiperinflación, desempleo, saqueos, corrupción (vigente)… Será el resabio de criarnos en crisis lo que hace que elijamos algo lejano?
Agobiados de edificios, ya son pocos los barrios que quedan “chatos”, y es necesario el patio grande, el ritmo de vida tranquilo, el silencio y las estrellas en la noche, poder ver el horizonte.
En la escuela estudiamos en tantos procesos la migración del campo a la ciudad… ¿ es hora de volver al campo?
Se acuerdan de esa frase que canta Macaco… “volver al origen no es retroceder, quizá sea andar hacia el saber”.. en su tan pegadizo tema “mooving”?.. que dicho sea de paso este cambio representa un fuerte movimiento…Se ve que para mas de uno no es solo un anhelo .. y van a hacerlo realidad… El trabajo mas productivo es que trabaja la tierra, y en esta parte del mundo tenemos la suerte de que sea bastante fértil.
A la vez crecen la eco-aldeas,  las construcciones con adobe, las tendencias de reciclaje, permacultura, vegetarianismo, entre otras.
Celebremos este camino, que espero abra puertas a muchos…
Cualquiera que supiera cultivar tiene un país entero para hacerse una casa y vivir de la naturaleza, menos celular, menos internet, menos embotellamiento y polucion, por más aire puro, horarios manejados por uno, creatividad, canto de aves, horizonte... y tantas buenas cosas de las que nos perdemos...
y ante cualquier arrepentimiento, extraño de civilización por costumbre…o lo que sea… se podrá volver… porque después de todo la ciudad seguirá existiendo.

domingo, 11 de octubre de 2015

HIBRIDACIÓN CULTURAL: Pop en Quechua



Dentro de todos los cambios culturales que el siglo XXI trajo y trae aparejados, el que vale destacar en esta ocación es el que García Canclini nos acostumbró a llamar Hibridación Cultural .


Este termino que alude a la reestructuracion de sociedades y culturas, a partir de procesos como el de globalización, en ciudades cada vez mas cosmopolitas y con el condimento de internet, da como resultado mezclas culturales con combinaciones tan hibridas como sorprendentes. La esencia radica en no perder la raiz de origen.


Las relaciones, dinamicas y a veces desiguales, entre las diferentes culturas es un universo inagotable... pero quién decide y como se dan esas relaciones? Y por qué no son de igual intercambio?

Bonfil Batalla, usa el término "control cultural" para denominar esa capacidad de decisión que tiene un grupo o sector social sobre sus elementos y recursos culturales que ponen en juego para formular y realizar un propósito social.

La relación que se da entre diferentes grupos culturales con identidades complejas y a veces contrastivas, se establece a partir de quien decide (que grupo hace) y sobre que decide (que elementos).
También la relación está fuertemente signada por el consumo en masa, el sistema capitalista, y la venta de ideas al por mayor de las grandes potencias al resto del mundo.
El consumo de productos que trascienden fronteras. Identidades deslocalizadas, corporaciones que se construyen en base a culturas corporativas desenraizadas, con sistemas de valores globales y productos cosmopolitas, subsidiarios de una “cultura internacional popular”. Siendo, en estos momentos, las empresas las que guian las relaciones entre países; a la vez que se da la “mundialización de la cultura”

Como explica Ricardo Santillan Güemes, en el libro Culturar, la diálectica del control cultural se define socialmente a través de la configuración del campo “propio”, es decir la cultura autónoma y apropiada, y el campo “ajeno”, que refiere a la cultura impuesta y enajenada; y existen cuatro procesos posibles entre estos: la resistencia, la imposiscion, la apropiación y la enajenación.
Y en estas relaciones las matrices socioculturales se ven afectadas por nuevos factores de los nuevos procesos de intercambio.
Lo importante, creo, es que estos intercambios culturales sean equitativos, es decir que sean integradas y coexistan todo tipo de culturas, pero de de manera tal que las raíces y la esencia de la propia cultura perduren y prosperen.
También es importante no solo mirar alrededor, sino volver a ver hacia atrás. Ver que en el pasado quedaron culturas con saberes muy importantes, que responden a nuestros verdaderos valores, nativas tradiciones y costumbres naturales.
Aprendamos a interactuar con el pasado que nos quisieron robar, con ese mundo sano que queda cada vez mas tapado por el capitalismo.


Hoy fue viralizado un video de la joven peruana, Renata Flores Rivera, que desde Ayacucho, interpretó en su lengua madre, quechua, una canción del legendario rey del pop Michael Jackson. Y por esa simple canción se me vinieron todas estas ideas y autores a la cabeza. Para poder ver que hace la globalización y como nos hace responder el consumismo.
y a demás… ¿Quién dijo que todo esta hecho? La hibridación cultural puede ser una herramienta de innovación, es la fusión de dos o mas estilos, y porque no, culturas.